Whitehead recibió en abril el tratamiento llamado inmunoterapia con células T. Primero, los médicos tomaron sangre de Whitehead, separaron los glóbulos blancos, llamados células T y luego transmitieron material genético a las células a través de un virus de sida desactivado, lo que permitió que las células T identificaran y atacaran a las células de leucémicas. Finalmente, las células T genéticamente modificadas fueron reimplantadas en Whitehead y redujeron el número de células leucémicas por debajo de los niveles de detección, proceso que puede ser letal por sí solo.
Whitehead es una de los 12 pacientes que se someten a la inmunoterapia con células T en la Universidad de Pennsylvania. Otros pacientes han reaccionado de forma diferente o no han reaccionado al tratamiento.
De ellos, otro paciente pediátrico reaccionó inicialmente al tratamiento, pero un mes más tarde recayó. Cuando la leucemia regresó, ya no tenía el receptor específico CD-19 que debía ser identificado por las células T diseñadas por los médicos.
“A menudo los pacientes con leucemia que recaen lo hacen bastante rápido; entre más tiempo pase sin que Emily y otros pacientes presenten una recaída, serán mayores las probabilidades de que la leucemia no vuelva, pero aún falta seguimiento”, dice David Porter, uno de los investigadores de la universidad. Emily es el nombre de Whitehead, aunque su familia la llama Emma.
En otros hospitales se están aplicando terapias similares.
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