Nos calma, reconforta, es capaz de decir muchas cosas con sólo su toque.
En el amor es un te quiero y nos entrega la ternura y el calor en ella.
A un amigo lo consuela, le demuestra afecto en los momentos más duros.
A un hijo le da cariño, apoyo y seguridad.
A nuestros mayores le brinda respeto, protección, el tan necesario: acá estoy.
Para nuestras mascotas es lo más importante y siempre están en su búsqueda.
Es gratis, no se gasta, es el regalo más dulce y sutil.
Un consejo: no te prives del placer de acariciar y ser acariciado, es todo un descubrimiento.
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