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domingo, 17 de junio de 2012

Un perro, especialista en ayudar a niños víctimas de abuso sexual

Bronksey está tumbado en el piso, con la cabeza encima de su pata izquierda. Es su postura favorita, y no se mueve a no ser que se lo indiquen sus dos cuidadores.



Se trata del primer perro que se utiliza en el estado de Nueva York como asistente en los juzgados. Y hasta ahora parece estar haciendo un buen trabajo.
El asistente del fiscal, en su posición favorita.
El can sabe ejecutar 52 órdenes diferentes. Los movimientos que más hace para consolar y tranquilizar a las víctimas son poner su cabeza en el regazo de la persona y sentarse a su lado. El fiscal del distrito, Daniel M. Donovan Jr., lo utiliza sobre todo cuando las víctimas son niños y han sido objeto de abusos sexuales.
En muchas ocasiones, Bronksey, que pesa 74 libras (unos 33 kilos), es más grande que las víctimas que acuden a la Fiscalía, pero casi todos niños lo abrazan e intentan agarrarlo como a un osito de peluche.
"En casos de asalto sexual, en las entrevistas con las víctimas vemos que el nerviosismo y la ansiedad desaparecen una vez que Bronksey se sienta junto a ellas", le explicó a BBC Mundo el fiscal Donovan.
Para un niño, describir ante extraños los detalles de un abuso traumático es una experiencia desgarradora, pero en el distrito de Richmond dicen que desde que trajeron a Bronskey ya no lo es tanto.
La habitación donde los detectives y abogados entrevistan a las víctimas más jóvenes se parece al aula de una escuela.
Las paredes están pintadas de azul cielo y hay una mesa redonda con cuatro sillitas de madera. Los micrófonos están camuflados en la pared. Al lado hay una sala de espera llena de libros infantiles, una televisión con dibujos animados, pinturas y cuadernos para colorear.
Una niña de 5 años, víctima de abuso sexual por parte de un familiar, estaba tan traumatizada, que sólo quería estar con su madre. Pero ella también tenía que declarar y no podía hacerlo con la niña. Trajeron a Bronksey: la niña se olvidó de su madre y se volcó emocionalmente al perro.
Bronksey habla un lenguaje universal, algo muy útil en una ciudad como Nueva York, donde los empleados judiciales tiene que manejar diferentes idiomas para poder asistir a víctimas de diversas nacionalidades. Incluso los que tiene problemas para comunicarse se entienden a la perfección con el perro.
Un joven de 20 años, discapacitado mental, fue reconfortado por Bronksey justo antes de declarar ante el juez. El joven no quería hablar sobre el horrible crimen que se había cometido contra él, pero después de estar un rato con Bronksey, aceptó ir al juzgado.
Bronksey ha sido donado a la Fiscalía por la organización sin fines de lucro Canine Companions for Independence, que se dedica a entrenar perros para asistir a personas con discapacidades físicas y mentales.
Año y medio tomó criarlo y entrenarlo para trabajar en un ambiente emocionalmente tan intenso como el de la oficina del Fiscal del condado de Richmond.


"Queríamos estar seguros de que el perro tuviera un temperamento muy calmado. Eso lo logramos mediante nuestro programa de crianza, en el que manejamos 35 años de ADN de los animales", declaró a BBC Mundo, Debra Dougherty, directora ejecutiva para la zona noroeste de la organización. Bronksey, que acaba de cumplir dos años y medio, es una mezcla de Labrador y Golden Retriever.
Tras ser donado sin costo alguno, la factura del veterinario, comida y otros gastos para mantener a Bronksey se pagan con el dinero que la Fiscalía confisca a traficantes de drogas o redes de prostitución.
El fiscal Donovan quiere que Bronksey sea el primer perro en Nueva York en estar presente durante un juicio. El fiscal explica que el perro puede ubicarse a los pies de la víctima, escondido para que no le vea el jurado.
Pero, ¿qué pasaría si ladra? "Tiene más tendencia a bostezar que a ladrar", afirmó en tono jocoso el fiscal Donovan.
Bronksey podría ir a la sala de audiencias.
Si quiere sentarse en el estrado de los testigos de un juicio, Bronksey seguramente tendrá que cambiar su postura favorita. Algo que no afectará lo reconfortante que resulta tenerlo cerca.



"La niña lo acarició enseguida. Le habló, le cepilló el pelaje, le leyó un libro y le hizo un dibujo para que lo pusiéramos en su jaula", le contó a BBC Mundo Luisa Calderón, una trabajadora social que asiste a las víctimas en la Fiscalía.
El perro mantenía entretenida a la niña, pero también la ayudó a centrarse en las preguntas que le hicieron los detectives. "Con el perro contó muchos detalles muy importantes para el caso", comentó el fiscal Donovan.





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